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Web Home Foros Módulo 6. Inclusión y diversidad en proyectos culturales La trampa de la inclusión. Una reflexión desde Savia.

última actualización por Clementino Lara Grajales hace 10 meses
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    • #127927 Responder
      Carolina Robledo – Librería Savia
      Invitado

      En el lenguaje dominante de las políticas culturales y educativas, la palabra “inclusión” aparece como una promesa ética: incluir al que ha sido excluido, integrar al que quedó fuera, abrir espacio para “otros”. Pero, ¿quién decide a quién se incluye? ¿Bajo qué condiciones? ¿Y en qué lugar?

      Desde una mirada decolonial, como la que proponen Sylvia Wynter, Gloria Anzaldúa, María Lugones o Rita Segato, la idea de inclusión se revela como una estrategia del centro para perpetuarse. Porque incluir no es transformar, es asimilar. Es permitir que algo otro entre al sistema… sin que el sistema se modifique. Es permitir que el margen se acerque, pero solo si se ajusta al molde.

      En Savia no creemos en la inclusión como acto benévolo. No trabajamos para “incluir” voces diversas en un catálogo hegemónico. No nos interesa ampliar el centro. Nos interesa desplazarlo.

      Nuestra curaduría parte de otro lugar. No seleccionamos libros para incluir nuevas perspectivas en una estantería tradicional. Creamos una estantería que ya es otra cosa. Que nace desde los márgenes, desde los bordes, desde el pensamiento insurrecto, desde lo que no quiere ser centro.

      Lo mismo ocurre con el concepto de interseccionalidad, tantas veces reducido a una lista de identidades que se suman como etiquetas. Desde su origen —en el pensamiento negro feminista de Kimberlé Crenshaw, bell hooks o Angela Davis—, la interseccionalidad no es una categoría para describir a los sujetos, sino una herramienta para comprender cómo se entrecruzan los sistemas de opresión: el racismo, el patriarcado, el colonialismo, la heteronorma, el clasismo, el capacitismo.

      En Savia no leemos a una autora por ser negra, migrante, indígena o trans. Leemos porque lo que escribe sacude las estructuras del mundo. Porque su palabra nos obliga a ver lo que no queríamos ver. Porque, como decía Audre Lorde, “las herramientas del amo no desmantelarán nunca la casa del amo”. Y por eso buscamos otras herramientas, otros lenguajes, otras formas de narrar y resistir.

      Inspiradas en lo que María Galindo llama “el saber bastardo”, valoramos lo impuro, lo impensado, lo desobediente. Nos interesa la palabra que interrumpe, no la que se acomoda. La que incomoda, no la que decora.
      No hacemos lugar para otros. Creamos otro lugar.

      Una librería como Savia no pretende abrirle la puerta al “otro” para que se siente a la mesa del patrón. Pretendemos construir otra mesa, en otro terreno, con otros ingredientes, con otras reglas del juego. Y a veces, sin mesa siquiera: en ronda, en maleza, en carpa, en cocina, en abrazo.
      Como diría Gloria Anzaldúa, nos interesa habitar el cruce de los caminos, el borde, la herida, el umbral. Desde ahí elegimos, con cuidado y amor, los libros que tejemos con nuestras lectoras y lectores. Desde ahí creamos un mundo distinto, no más “inclusivo”, sino más nuestro.

    • #127928 Responder
      Ciudad Impresa
      Invitado

      Lo indómito en vivir así.
      No puedo estar más de acuerdo ni más admirada por la capacidad de poner en palabras un discurso entero, tejido durante años de entendimiento, pensamiento reflexivo y curiosidad, siempre con los lentes en aumento al máximo.
      Tan importante decirlo con palabras claras, como lo es evidenciar que el lenguaje dominante —incluso cuando nombra la “inclusión”— puede ser una trampa, si no incluye lo impuro, lo impensado, lo desobediente.

      Que la inclusión desobediente nos lleve, ojalá, a desmantelar las estructuras del mundo.
      ¡Librería Savia, siempre inspirando! Saludos.

    • #127947 Responder
      Juan Sebastián Ospina Álvarez
      Invitado

      Carolina y Pablo, ¡Espero que se encuentre muy bien!

      Quiero comenzar agradeciendo la profundidad y la riqueza de su reflexión. Es evidente que su conocimiento específico y larga experiencia en el campo social nos ofrece una perspectiva valiosa. La crítica a la noción de “inclusión” como una promesa ética, que a menudo se convierte en una estrategia de asimilación, es fundamental para entender las dinámicas de poder que operan en nuestras sociedades.

      En ese sentido, me gustaría plantear, algunas interrogantes sobre la accesibilidad de los productos culturales que ustedes desde Savia circulan y producen, libros, y cómo estos pueden alcanzar a las personas que se encuentran en esos lugares otros. Me parece crucial desplazar el centro y crear espacios que nazcan desde los bordes, como ustedes mismas lo plantean. Por tal motivo, me pregunto, en aras de continuar construyendo conocimiento:

      ¿Cómo garantizar que las voces y experiencias que articula Savia lleguen a las diversas comunidades que no tienen acceso al libro como objeto?

      También me gustaría saber y que nos compartieran ¿cómo desde Savia han fomentado un diálogo continuo con las comunidades para que sus necesidades y deseos de consumo literario sean parte integral de la curaduría?

      Finalmente, la invitación a habitar el cruce de caminos y a crear un mundo distinto es inspiradora, tal como lo mencionó Sara de Ciudad Impresa.

      ¡Saludos!

    • #128007 Responder
      Lina M. Velásquez
      Invitado

      Muy interesante este punto de vista, y muy en línea con el discurso político y poético que como Librería tienen. Me causa gran admiración y creo que es muy valioso. Destaco incluso la capacidad de condensar lo que son en este comentario. Es cierto, no se trata de leer a alguien porque es “negro” o “mujer”, etc, sino porque lo que escribe resuena con nosotros/as.
      Creo, igual que ustedes, que es vital salirnos del concepto habitual de inclusión como algo que nos fuerza a “tener en cuenta a otros/as”, y nos deja la pregunta permanente, si lo deseamos, de cómo desde nuestra orilla “jaquear” (o hackear) a ese centro que es excluyente.
      Y coincido con Sebastián en la pregunta de “¿Cómo garantizar que las voces y experiencias… lleguen a las diversas comunidades que no tienen acceso al libro como objeto?”, no solo de Savia, si no en general, de nuestros proyectos.

    • #128130 Responder
      Clementino Lara Grajales
      Invitado

      Coincidimos con Savia en que el reto no es ampliar el centro, sino desplazarlo, fracturarlo y, muchas veces, inventar otros lugares. El desafío es dejar que sean las voces y miradas propias las que abran las narrativas que nacen de una tierra también vivida.

      Gracias por traer estas reflexiones y por recordarnos que la diversidad no se “integra” como un añadido decorativo, sino que exige transformar las estructuras y los modos de crear. Solo así podremos hablar de proyectos culturales que no domestiquen la diferencia, sino que la celebren como motor de mundos posibles.

Responder a: La trampa de la inclusión. Una reflexión desde Savia.