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última actualización por Clementino Lara Grajales hace 1 año
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    • #127931 Responder
      Taller Gráfico y Creativo La intrusa Editora
      Invitado

      Naturalizar La Diferencia, es un proyecto artístico y psicosocial que desarrollamos con artistas plásticas, trabajadoras sociales y psicólogas a través de La Intrusa Editora para reflexionar con apoyo gráfico entre adolescentes, jóvenes, niñxs y familiares el tipo de relaciones que cultivamos al interior de lo que consideramos hogar. A partir de la investigación que se da en 10 municipios del departamento del Quindío y con más de 200 personas que deciden participar, se crea una cartilla gráfica “Naturalizar la Diferencia” que pretende fortalecer, aceptar y transformar discursos que construyan sociedad con modelos pedagógicos-artísticos para la vida.

      Quisimos incentivar la expresión libre de sentipensares en colectivo, para interpretar o tratar de desenmarañar con acompañamiento psicosocial lo que bien podría convertirse en una narrativa para la vida, ya que promueve la transformación de contextos que en muchas ocasiones desmeritan, descartan o restringen el desarrollo libre de nuestro ser en y con el mundo. El hecho de enunciar como un mantra “naturalizar la diferencia” en búsqueda de ambientes más sanos, coincide con la idea de filosofía de vida cuando nos situamos o nos permitimos entender al otro u otra.

      Entendemos que hay familias que atraviesan o continúan ejerciendo un discurso de exclusión y violencia, que no permite reflexionar sobre la actualización de los contextos sociales de niños, niñas, adolescentes y jóvenes que conviven con sus padres, madres u otros familiares como tíos, tías, abuelas, hermanos y en algunos casos de manera independiente. Estas personas viven bajo una lógica que encarna las concepciones tradicionales de dominación, donde se ejercen jerarquías donde sólo algunos tienen el poder de la palabra. “Es curioso, pero entre más sufrimos, menos nos escuchamos” comentaba la psicóloga que nos acompañó durante la investigación y esto se relaciona directamente también a palabras de Jacques Lacan “las dolencias son palabras no dichas” con los pocos espacios seguros que hay dentro de algunas casas para hablar o discutir alguna situación por resolver. No existen acuerdos y mucho menos la tolerancia a quienes tienen inclinaciones a lo alternativo o diferente, por lo que insistimos en la necesidad de reconfigurar el concepto de familia, pues no debe ser un espacio en donde los derechos se opriman, donde la discriminación, el choque intergeneracional e identitario, o el bullying incidan en las diversas problemáticas de salud mental en niñxs, adolescentes, jóvenes y demás personas que atraviesan este tipo de realidades.

      La inconcreción, la desestimación, la subestimación, la falta de amor y cuidado están presentes en los ambientes familiares, sobre todo para compartir gustos, dar opiniones sobre temas como política, moda, arte, gastronomía, etc. Es complejo pensar en la familia sin pensar en la que tenemos, idealizar el concepto de familia y relacionarlo con nuestros contextos. Sin embargo, existen quienes también deciden apartarse de este tipo de sistemas familiares y optan por tener una familia escogida, percibir los animales como acompañantes al igual que las plantas o artilugios que nos hacen sentir a gusto en el mundo.

      Cuando como artistas y educadores, surgimos para ser quienes muestran diferentes perspectivas en un mundo donde sólo queremos converger para un ejercicio de crítica y difusión de problemáticas del momento, la pretensión de reflexionar y entender el papel del arte y la cultura en la construcción de sociedades se relaciona con la construcción de la memoria colectiva y la consolidación de políticas acordes a la dinámica de los diversos escenarios que existen para la libre expresión.

      Hay que evidenciar la naturalización de las diferencias desde el género, la identidad, orientación sexual, color de piel, lugar de procedencia, los distintos cuerpos y dialectos que en la actualidad se reflejan en el odio, la burla, el chantaje, las amenazas y violencias simbólicas que se han naturalizado en la sociedad y en la cotidianidad, aumentando la tasa de bullying y homicidios en personas menores de 25 años, lo que da cuenta que la indiferencia que se vive en muchos colegios y hogares restringe el desarrollo libre de personalidades.

    • #127948 Responder
      Juan Sebastián Ospina Álvarez
      Invitado

      Querida Yina,

      Quiero expresar mi admiración por el proyecto “Naturalizar La Diferencia”, que aborda de manera tan vital y profunda la cuestión de la otredad en nuestra región. La iniciativa de trabajar con artistas plásticas, trabajadoras sociales y psicólogas para reflexionar sobre las relaciones que cultivamos en el hogar es un enfoque necesario, especialmente en un contexto donde la violencias derivadas de la intolerancia por las sexualidades y géneros no normativos todavía prevalecen.

      La creación de una cartilla gráfica para fortalecer y transformar discursos es un paso significativo hacia la construcción de sociedades más justas. La idea de incentivar la expresión libre de sentipensares en colectivo es fundamental para desenmarañar las complejas dinámicas familiares que a menudo perpetúan jerarquías y silencios. Como bien menciona la psicóloga que participó en la investigación, “las dolencias son palabras no dichas”, y es crucial abrir espacios seguros donde se puedan compartir y discutir estas experiencias.

      En ese sentido, me gustaría plantear algunas preguntas que podrían enriquecer aún más esta reflexión:

      ¿Cómo asegurar que las voces de aquellos que se encuentran en los márgenes de estas dinámicas familiares sean realmente escuchadas y valoradas?

      En la búsqueda de reconfigurar el concepto de familia, ¿qué estrategias podemos implementar para apoyar a aquellos que eligen construir familias escogidas?

      Respecto a la naturalización de las diferencias, ¿cómo trabajar para que esta comprensión se extienda más allá de las actividades del proyecto y se convierta en una práctica cotidiana en nuestras comunidades?

      Finalmente, ¿cómo colaborar con instituciones educativas y comunitarias para asegurar que los mensajes de este proyecto lleguen a un público más amplio y diverso?

      Agradezco la oportunidad de aprender y reflexionar sobre este proyecto tan significativo. Estoy convencido de que iniciativas como esta son fundamentales para construir un futuro más justo y equitativo, donde cada voz cuente y cada diferencia sea celebrada.

      ¡Saludos!

    • #128128 Responder
      Clementino Lara Grajales
      Invitado

      Gracias a La Intrusa por compartir este proyecto tan potente. 🌱 “Naturalizar la diferencia” toca un punto que muchas veces pasamos por alto: cómo la exclusión o la violencia cotidiana empieza en los espacios más íntimos, como la familia. Esa mirada psicosocial y artística me parece fundamental, porque abre un lugar de conversación en contextos donde la palabra está negada o jerarquizada.

      Me resuena mucho la idea de que el arte pueda ser un mediador para reconstruir vínculos y dar lugar a voces silenciadas, especialmente de niñxs y jóvenes. Al final, la diversidad no es un tema “complementario” en los proyectos culturales, sino una urgencia vital para transformar las realidades que habitamos. Lo que ustedes hacen con la cartilla y con la investigación en territorio es una muestra clara de cómo el arte puede convertirse en pedagogía de lo sensible y de lo justo.

Responder a: NATURALIZAR LA DIFERENCIA